Las velas navegan conmigo
hacia el maremoto que galopa hacia mi cara
y se despedazan lentamente
en hojas mal escritas
en sangre azul
No
las velas van hinchadas de gritos
de guerra
de vientos de odio que navegan mas rápido
de lo que amo
y llegan a puerto para destruirlo todo
todo
hasta la lluvia mas leve
Que hago?
Un barco no es más
que una espuma fragante
y yo no soy más
que el capitán de esa agua blanca
que flota como rasa
Un barco no desvela
y no hago más que romper el timón hacia la derecha
y echarlo al fuego
Soy el capitán de esa agua blanda
y las velas siguen siempre llenas
Ojala supiera tirar unas cuantas cuerdas
y quemar para siempre las velas
con sus llamas ciegas
y sordas
Pero soy solo el capitán
de un barco
y no
del viento ni del agua
ni de la madera
Las velas vuelan
y están tan llenas
como el mundo
sábado, agosto 22, 2009
lunes, julio 06, 2009
La crisis y el volver a empezar
No sé por qué, pero cada vez que vuelvo a mi casa siento que estoy empezando otra vez de cero. Probablemente tiene mucho que ver el volver a los mismos lugares físicos que hace volver a la mente a los mismos lugares mentales. Por lo mismo que cuando uno sale de viaje finalmente logra pensar de una manera distinta, volver a casa también significa volver a pensar de la misma forma que antes. Es un poco triste pensar que todo se puede olvidar tan rápido y que las experiencias que tanto han costado juntar al final no sirven de nada.
Creo que también puede pasar lo mismo cuando uno pierde algo: el trabajo, un amigo, un objeto. Las cosas parecen volverse rápidamente al punto de partida y es fácil desesperarse. Donde quedo todo ese tiempo que compartimos con ese alguien/algo? Bueno, no es que el tiempo pueda tenerse en las manos por siempre, pero es distinto cuando uno tiene que volver a empezar algo: es el sentimiento de perdida irrevocable lo que es tan terrible, el no poder volver atrás, el no poder deshacer las cosas, el ver como una parte de uno simplemente desaparece.
Pero desaparece realmente? Que diferencia hay entre "perder" alguien/algo y el pasado? Se que parece una pregunta algo inocente, pero creo que son algo similares. Simplemente existir significa ir dejando infinitos momentos atrás y reiterar una acción es siempre una mímica de algo irrepetible. Y creo que esto es una gran ventaja: el "espacio pasado" viaja como un pasajero eterno con nosotros. Por eso como en la gran ley de la física nada se pierde y todo se transforma. Lo que uno "pierde" se transforma en mil cosas, de hecho son tantas que decir que se transforman en "experiencias" es muy triste. Creo que es mas parecido a lo que pasa cuando muere algo en la naturaleza: un pájaro se muere y alimenta a todo su entorno, desde la hormiga mas pequeña hasta el árbol mas grande. Lo que "muere" en nuestra vida tiene el mismo efecto: es un alimento de nuestro ser, es un pájaro muerto en el bosque, es algo que nos nutre por completo.
Por eso "volver a empezar" es algo muy parecido a una ilusión. Uno nunca vuelve a empezar, por más que uno quiera. El pasajero eterno y el mundo entero cambian constantemente. Al final lo que cuesta es tomar conciencia de haber cambiado. Y no el volver a empezar.
Creo que también puede pasar lo mismo cuando uno pierde algo: el trabajo, un amigo, un objeto. Las cosas parecen volverse rápidamente al punto de partida y es fácil desesperarse. Donde quedo todo ese tiempo que compartimos con ese alguien/algo? Bueno, no es que el tiempo pueda tenerse en las manos por siempre, pero es distinto cuando uno tiene que volver a empezar algo: es el sentimiento de perdida irrevocable lo que es tan terrible, el no poder volver atrás, el no poder deshacer las cosas, el ver como una parte de uno simplemente desaparece.
Pero desaparece realmente? Que diferencia hay entre "perder" alguien/algo y el pasado? Se que parece una pregunta algo inocente, pero creo que son algo similares. Simplemente existir significa ir dejando infinitos momentos atrás y reiterar una acción es siempre una mímica de algo irrepetible. Y creo que esto es una gran ventaja: el "espacio pasado" viaja como un pasajero eterno con nosotros. Por eso como en la gran ley de la física nada se pierde y todo se transforma. Lo que uno "pierde" se transforma en mil cosas, de hecho son tantas que decir que se transforman en "experiencias" es muy triste. Creo que es mas parecido a lo que pasa cuando muere algo en la naturaleza: un pájaro se muere y alimenta a todo su entorno, desde la hormiga mas pequeña hasta el árbol mas grande. Lo que "muere" en nuestra vida tiene el mismo efecto: es un alimento de nuestro ser, es un pájaro muerto en el bosque, es algo que nos nutre por completo.
Por eso "volver a empezar" es algo muy parecido a una ilusión. Uno nunca vuelve a empezar, por más que uno quiera. El pasajero eterno y el mundo entero cambian constantemente. Al final lo que cuesta es tomar conciencia de haber cambiado. Y no el volver a empezar.
viernes, octubre 17, 2008
En mi ventana

Rompen mi ventana
con piedras de agua clara
un grito en mi ventana
me deja sin ver nada
Solo veo su cara
La tierra
con sus flores
Los vivos
con sus flores
Los muertos
con sus flores
Sus palabras son suaves
su mirada sobre el viento
La noche sin velas
ciega y sin fuego
las niega en silencio
La noche en mi ventana
me aguanta el alma
sábado, agosto 30, 2008
El saber y las personas

Me gustaría pensar en algo tan difícil
que no fuera capaz de pensarlo,
pero no puedo
(Poema por GM)
Por qué somos sapiens? Cual es la diferencia entre el saber de una planta y el de una persona? Porque al fin y al cabo, tanto un hombre como una planta pueden cultivarse y antes de este proceso ambos comparten el estado germinal de la ignorancia. El hombre-semilla sabe más que la semilla?
Todos existimos en el mundo, eso está claro. El gran problema surge de nuestro lugar en la pirámide infinita de la conciencia. El estar elevados por sobre los animales por ejemplo nos puede dar una falsa sensación de superioridad, de ver a una rana y explicar cada una de sus acciones, de ver un gato y saber su estado anímico, su origen, su pasado y futuro, sus sueños y deseos , leer todo su ser como un libro abierto.
El gran problema surge cuando no nos damos cuenta de nuestras propias limitaciones. El nivel de sabiduría o de conciencia que podamos alcanzar está acotado por nuestra naturaleza, igual que el de un zorzal o una mosca. Simplemente no podemos alzarnos por sobre nuestra propia mente para mirar un poco más allá, como si fuésemos hormigas caminando sobre un plano infinito que en realidad es una calle y tratásemos de entender las reglas del tránsito. Aunque no lo queramos somos hermanos del resto de la naturaleza, limitados por las mismas reglas, ignorantes en la misma forma. La pirámide de la conciencia puede tener mil niveles por sobre nosotros, pero por siempre tendremos la vista fija hacia abajo.
Honremos nuestra ignorancia.
martes, junio 17, 2008
La casa y la noche

Imaginen una casa. Esta casa (mi casa) es de un tamaño normal, de un color normal y en verdad todo respecto a ella es normal. Todo esta construido como otras casas normales y dentro de la casa no hay nada demasiado distinto a otras casas normales.
Mi casa tiene un patio enorme en la parte de atrás. Y este patio es, en esencia, lo más importante que tiene. Si uno lo piensa bien, la casa pertenece al patio y no al revés.
Una de las particularidades del patio es que, a medida que se va alejando de la puerta de atrás de la casa, se va haciendo mas y mas caótico y extraño, hasta que al final de el la tierra y el cielo están invertidos y el fuego es agua y el agua es aire.
Otra particularidad es que todos tenemos la misma casa y el mismo patio. No es la misma, no hay que confundirse, es solo que en esencia las casas siempre son normales y los patios nunca lo son.
Pues bien, lo interesante es esto: el mundo se puede dividir entre los que saben que existe un patio en la parte de atrás de la casa y los que no.
Hay unos pocos que viven al fondo del patio y ya no pueden o no quieren encontrar el camino de vuelta.
Hay otros que toda su vida han vivido dentro de la casa y, a pesar de que un par de veces han sentido ruidos que vienen desde el fondo del patio, no saben o no quieren saber que existe algo fuera.
Por ultimo estamos los que entramos y salimos de la casa, a veces queriendo y otras veces sin querer. Cuando salgo al patio tengo cuidado de no irme demasiado lejos, porque se que va a ser difícil encontrar el camino de vuelta. Por otro lado, cómo disfrutar mi paseo sin abandonarme al camino? Cuando salgo al patio sin querer mis pies me llevan y muchas veces ni siquiera me doy cuenta de que estoy afuera hasta que no veo que se esta haciendo de noche y las luces de la casa me devuelven la razón.
Muchas veces me da miedo perderme. Veo a los grandes exploradores y es bien sabido que muchos de ellos nunca volvieron. Pero también puedo ver los tesoros que he encontrado en mis viajes al fondo del patio y su brillo me devuelve las ansias por volver a salir, por ver una vez mas el cielo bajo los pies y los arboles como estrellas.
sábado, junio 14, 2008
El desierto

Hace tiempo mastico una idea que me da vueltas y vueltas en la cabeza: el desierto es una lupa del alma. Si hay una idea se multiplica por si misma y lo inunda todo, si hay una fisura la hace mas grande hasta romper todo.
Y creo que no es tan magico como suena, es solo que al no haber nada mas , lo que ponga uno ahi se vuelve tan importante que casi lo transforma en un arquetipo, de vuelta al mundo de las ideas platonico. Si pongo una arbol al lado de cien arboles mas, que gran diferencia hay entre ellos? Pero si es el unico cobra otra dimension, es la representacion de todos los arboles del mundo, como una lupa en la tierra que se centra en un solo punto, en el centro.
La soledad es eso, una magnificacion de lo individual, del ser persona, de uno mismo. Es peligroso porque uno nunca sabe muy bien que es lo que hay en el fondo del alma, una especie de ruleta que a veces trae premios gordos y otras veces perdidas importantes.
Lo que salga de ese azar se multiplica como el fuego o como un arbol en el desierto.
Y el agua... apaga el fuego o riega el arbol?
El libro

Mi vida ocupa dos páginas en un libro. Los hechos y los años se acumulan en un solo párrafo, como una nube cargada de lluvia; mis penas y alegrías se decantan gota a gota en el resto del escrito. Desde aquí me doy cuenta que no fue necesaria una sola palabra más, que el espejo cristalino del tiempo se ve mejor de lejos. A veces las palabras son como puertas abiertas y dejar la decisión de entrar al que lee es más sensato que irlo empujando. Yo sé que alguien lo hará cuando lea mi vida y ese es mi mayor consuelo, sobre todo cuando pienso amargamente que mi vida, al igual que el libro, es de ficción.
PS: ficción
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